Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué es el TDAH, en pocas palabras
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una condición del neurodesarrollo: una forma distinta de regular la atención, la actividad y los impulsos que aparece en la infancia y se nota en más de un lugar a la vez, en casa y en el colegio. No es falta de voluntad ni un problema de crianza.
Las clasificaciones que usan los clínicos —el DSM-5-TR y la CIE-11— describen tres formas de presentación:
- Predominantemente inatenta. Le cuesta sostener la atención, pierde objetos, parece no escuchar, deja las tareas a medias. Es la forma que más pasa desapercibida, sobre todo en niñas, porque no molesta en clase.
- Predominantemente hiperactiva-impulsiva. No para quieto, interrumpe, responde antes de que termine la pregunta, le cuesta esperar su turno.
- Combinada. Reúne las dos.
Se estima que afecta a alrededor de un 5 % de los niños, con cifras parecidas en distintas poblaciones cuando se usan los mismos criterios. Lo que sí cambia es cuántos llegan a diagnosticarse: muchos niños con TDAH no reciben nunca una evaluación, y algunos reciben el diagnóstico sin que nadie haya descartado otras causas.
Señales que llevan a consultar, según la edad
En preescolar (de 4 a 6 años)
Actividad muy por encima de la de otros niños de su edad, accidentes frecuentes por impulsividad, dificultad para quedarse en una actividad aunque le guste. A estas edades hay que ser prudente: antes de los 4 años el diagnóstico se considera poco fiable, y entre los 4 y los 6 una parte de lo que parece TDAH es simplemente un desarrollo que va a su ritmo. Por eso la evaluación formal suele hacerse desde la edad escolar, alrededor de los 6 años; las señales de antes orientan y justifican consultar.
En primaria (de 6 a 12 años)
Es cuando más se consulta, porque la escuela empieza a exigir atención sostenida. Deberes que se eternizan, errores por descuido en tareas que sabe hacer, cuadernos desordenados, notas del profesor que repiten «podría rendir más». Si además hay problemas para leer o para las matemáticas, conviene evaluar ambos aspectos a la vez: el TDAH y las dificultades de aprendizaje aparecen juntos con frecuencia.
En la adolescencia
La hiperactividad visible suele disminuir y queda una inquietud interna, desorganización, dificultad para planificar y para empezar las tareas, y un rendimiento que cae cuando el colegio deja de dar estructura. En esta etapa pesan también la autoestima, el consumo de sustancias y la conducción, así que el diagnóstico tiene consecuencias prácticas importantes.
Por qué un cuestionario no es un diagnóstico
Los cuestionarios que se encuentran en internet, y también los que usan los profesionales, miden percepción: lo que los padres o el profesor creen que ocurre. Son un buen punto de partida y una mala conclusión, por dos motivos.
El primero es que muchas otras condiciones puntúan igual de alto que el TDAH: la ansiedad, dormir mal, una dificultad de aprendizaje no detectada, un problema de audición o de visión, una situación familiar difícil, o un niño con altas capacidades que se desconecta porque la clase va lenta para él. Un cuestionario no puede distinguirlos; una evaluación sí.
El segundo es que la percepción de los adultos varía. El mismo niño puede puntuar muy distinto según quién rellene el cuestionario, en qué momento del curso o con qué profesor.
La evaluación neuropsicológica añade lo que falta: pruebas de rendimiento en las que la atención se mide mientras ocurre, un perfil de cómo funciona la mente del niño en conjunto, y un descarte ordenado de todo lo que se parece al TDAH sin serlo.
Test de cribado de TDAH
Son los 18 criterios del DSM-5. No diagnostica —ninguna prueba sola lo hace—, pero en dos minutos le dice si conviene una evaluación formal. Puede responderlo pensando en su hijo o en usted.
Qué incluye la evaluación
- Entrevista con la familia sobre el desarrollo, el embarazo y el parto, el sueño, la escolaridad, lo que se ha intentado ya y lo que preocupa ahora.
- Información del colegio, mediante escalas que responde el profesor. El TDAH se manifiesta en más de un entorno, y el colegio es el que más datos aporta.
- Pruebas de atención sostenida e impulsividad, que miden cuánto tiempo mantiene la concentración, cuántos errores comete por precipitarse y cómo cambia su rendimiento a medida que se cansa.
- Pruebas de funciones ejecutivas: memoria de trabajo, flexibilidad, planificación y control de la respuesta. Son las capacidades que organizan la conducta y las más afectadas en el TDAH.
- Perfil cognitivo general, para situar lo anterior en contexto. Separa el TDAH de una dificultad de aprendizaje, de una capacidad intelectual por debajo de lo esperado o de unas altas capacidades.
- Descarte de otras causas —ansiedad, estado de ánimo, sueño— con los instrumentos que cada caso requiera.
- Informe escrito con los resultados, la impresión diagnóstica y recomendaciones concretas para casa, el colegio y el médico, y una sesión para explicárselo.
Cómo se hace por videollamada
La evaluación del TDAH es de las que mejor funcionan en formato online, porque las pruebas de atención ya se presentan en una pantalla. Así es el recorrido:
- Reserva. Elige en la agenda en línea las 4 horas de la evaluación y paga con tarjeta. Si prefiere que el doctor conozca antes el caso, puede empezar por una consulta de primera vez.
- Entrevista con los padres, sin el niño, de aproximadamente una hora.
- Sesiones con el niño, cortas y adaptadas a su edad, con un adulto cerca para el apoyo técnico pero sin intervenir en las respuestas. Se necesita un computador con cámara y micrófono, y una habitación tranquila.
- Escalas para el profesor, que le enviamos en un enlace para que las reenvíe al colegio.
- Informe en un plazo de siete días desde la última sesión.
- Sesión de devolución, en la que le explicamos los resultados, respondemos a sus preguntas y concretamos los siguientes pasos.
Si vive en el Eje Cafetero, las sesiones también pueden hacerse en el consultorio de Pereira.
Quién diagnostica y quién trata
En Colombia, el diagnóstico clínico del TDAH lo formaliza un médico —psiquiatra infantil, neuropediatra o pediatra—, por la EPS o de forma particular, y es también el médico quien decide si hay que tratar con medicación.
La evaluación neuropsicológica es la base objetiva sobre la que ese médico decide: mide lo que la consulta médica no tiene tiempo ni herramientas para medir. En la práctica, muchos psiquiatras y neuropediatras la piden antes de pronunciarse, y el informe les ahorra meses de observación.
El informe sirve además en el colegio, para pedir ajustes concretos: más tiempo en las evaluaciones, una ubicación en el aula que reduzca distracciones, instrucciones fraccionadas. Cuando el caso lo amerita, es también el insumo para que el colegio construya el PIAR que prevé el Decreto 1421 de 2017.
Presencial o virtual, particular o por EPS
Puede hacerla presencial, en nuestro consultorio de Pereira —cerca para Dosquebradas, Manizales, Armenia y Cartago—, o virtual, por videollamada, desde cualquier ciudad de Colombia. Mismo proceso, mismo informe y mismo precio: $670.000 COP (aprox. USD 200).
Si prefiere hacerla por la EPS, necesita la orden del especialista y la autorización, con la espera que eso suele implicar (cómo funciona). La vía particular empieza en días, y el informe le sirve después ante el especialista de la EPS: muchas familias combinan los dos caminos.
Después del informe
Un diagnóstico de TDAH no es un punto final, es el comienzo de un plan. Las guías clínicas recomiendan un abordaje que combine varias piezas, ajustadas a la edad:
- Psicoeducación para la familia y, según la edad, para el propio niño: entender qué le pasa cambia cómo se vive.
- Estrategias en casa: rutinas, instrucciones cortas, refuerzo inmediato, organización del espacio de estudio.
- Adaptaciones en el colegio, con el informe como respaldo.
- Intervención neuropsicológica sobre las funciones ejecutivas más afectadas, cuando está indicada.
- Tratamiento médico, si el especialista lo considera necesario.
Si el resultado no es TDAH, el informe dice qué es lo que explica las dificultades, que es la otra mitad del valor de una buena evaluación.
Preguntas frecuentes
¿El test de esta página diagnostica?
No. Es un cribado: orienta sobre si conviene una evaluación formal. El diagnóstico exige entrevista, pruebas objetivas y descarte de otras causas.
¿A partir de qué edad se puede evaluar el TDAH?
La evaluación formal suele hacerse desde la edad escolar, alrededor de los 6 años. Las señales que aparecen antes orientan y justifican consultar: en ese caso lo indicado es una evaluación del desarrollo, que también hacemos.
¿De verdad se puede evaluar a un niño por videollamada?
Sí. Las pruebas de atención ya se hacen en pantalla, y las sesiones se adaptan a la edad y a la capacidad de atención del niño. Solo hace falta un computador con cámara y micrófono y un lugar tranquilo.
¿Cuánto cuesta?
$670.000 COP (aprox. USD 200), precio cerrado: 4 sesiones de 1 hora en días distintos, con entrevista clínica y pruebas, informe escrito en 7 días y cita de entrega con recomendaciones. Es el mismo precio presencial en Pereira o virtual, y se paga en línea al agendar. Qué incluye el precio.
¿El informe sirve para que el psiquiatra decida la medicación?
Es uno de sus usos principales. Aporta la medición objetiva de la atención y el descarte de otras causas, que es la información sobre la que el médico decide.
¿Y si no es TDAH?
Entonces el informe dice qué explica las dificultades —ansiedad, una dificultad de aprendizaje, un problema de sueño, altas capacidades— y qué hacer al respecto. Descartar el TDAH con fundamento es tan útil como confirmarlo.
¿Cuánto tiempo lleva en total?
Entre dos y tres semanas desde la primera entrevista hasta la sesión de devolución, según la disponibilidad de la familia y del colegio.
¿Sirve el informe en el colegio?
Sí. Incluye recomendaciones concretas para el aula y, cuando el caso lo amerita, es el insumo para el PIAR. Sirve en colegios públicos y privados de cualquier ciudad de Colombia.
¿La cubre la EPS?
Las EPS pueden autorizar una evaluación neuropsicológica con orden del especialista, aunque el trámite suele tardar. Por la vía particular empieza en días, y el informe le sirve después ante el especialista de la EPS. Cómo funciona por EPS.
