Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Qué significa tratar el TDAH
El TDAH es una condición del neurodesarrollo que afecta la atención, el control de los impulsos y el nivel de actividad. No desaparece con una terapia de unos meses, pero sí se puede manejar muy bien: el objetivo es que el niño funcione mejor en el colegio, en la casa y con otros niños, y que la convivencia familiar deje de girar alrededor de los regaños.
Las guías clínicas internacionales coinciden en un tratamiento multimodal: intervenciones psicológicas y educativas para todos los niños, y medicación cuando el médico la considera necesaria, según la edad y la intensidad de los síntomas. En los niños en edad preescolar, lo primero que se recomienda suele ser el entrenamiento a los padres.
Quién decide la medicación
En Colombia la decisión de usar medicación la toma el médico —psiquiatra infantil, neuropediatra o pediatra—. Nosotros no formulamos ni suspendemos medicamentos. Lo que sí hacemos es aportarle al médico datos objetivos de la evaluación y del avance en la terapia para que decida con más información.
Los tres frentes de la intervención
| Frente | Qué se hace | Qué dice la evidencia |
|---|---|---|
| Entrenamiento a padres | Pautas para dar instrucciones, reforzar lo positivo, poner límites consistentes y organizar la rutina. | Es de las intervenciones con más respaldo, sobre todo en niños pequeños y cuando hay problemas de conducta. |
| Estrategias en el colegio | Ajustes en el aula, manejo de conducta, organización de tareas y de evaluaciones. | Mejoran el comportamiento y el rendimiento en clase; funcionan mejor si familia y colegio usan el mismo sistema. |
| Trabajo con el niño | Estrategias de autorregulación y organización; entrenamiento cognitivo cuando está indicado. | Útil como complemento. El entrenamiento cognitivo por sí solo tiene efectos modestos sobre los síntomas del día a día. |
Entrenamiento a padres
No se trata de que los padres "lo estén haciendo mal". Se trata de que un niño con TDAH necesita una forma de crianza más estructurada que la que funciona con sus hermanos, y eso se aprende. Se trabaja en sesiones con los padres —a veces sin el niño— y con tareas para practicar en la semana.
- Instrucciones que sí se cumplen: una a la vez, cortas, cerca del niño y con contacto visual, en vez de gritos desde la cocina.
- Atención a lo que hace bien: el niño con TDAH recibe muchos más regaños que elogios. Invertir esa proporción cambia el clima de la casa.
- Sistemas de puntos o fichas: recompensas inmediatas y concretas por conductas definidas, porque las recompensas lejanas pesan poco en el TDAH.
- Consecuencias consistentes y sin drama: pocas reglas, claras, y siempre la misma respuesta.
- Rutinas visibles: tablero de la mañana, horario de tareas, hora fija para dormir.
Estrategias escolares
El colegio es donde el TDAH se nota más. El informe de la evaluación incluye recomendaciones concretas para el docente, y en la terapia se hace seguimiento de cómo se aplican:
- Ubicarlo cerca del docente y lejos de puertas y ventanas.
- Instrucciones por escrito y fraccionadas; revisar que anotó la tarea.
- Pausas activas: repartir cuadernos, borrar el tablero, pequeños encargos que le permitan moverse.
- Evaluaciones en partes, con más tiempo cuando se justifica.
- Una agenda o cuaderno de comunicación diaria entre casa y colegio.
Cuando el caso lo amerita, el informe es el insumo para que el colegio construya el PIAR que prevé el Decreto 1421 de 2017. Si hay además dificultades de lectura o cálculo, se trabajan aparte: vea dificultades de aprendizaje.
Trabajo directo con el niño
Con el niño se trabajan estrategias que pueda usar por sí mismo: dividir las tareas, revisar antes de entregar, usar un reloj visible para medir el tiempo, "parar y pensar" antes de responder, organizar el morral y el escritorio. Se practican con sus propias tareas del colegio, no con ejercicios abstractos.
Sobre el entrenamiento cognitivo y el neurofeedback
Los programas de entrenamiento de memoria de trabajo o de atención pueden mejorar esas funciones en tareas parecidas a las entrenadas, pero su efecto sobre los síntomas que notan el colegio y la familia es limitado. El neurofeedback tiene resultados todavía discutidos en la investigación. Por eso, si se usan, son un complemento dentro de un plan más amplio, nunca la base del tratamiento, y no le prometeremos que "reemplazan la medicación".
Para profundizar en las funciones ejecutivas, vea entrenamiento de funciones ejecutivas.
Cuando el TDAH no viene solo
Es frecuente que el TDAH conviva con otras dificultades: problemas de lectura o de cálculo, conducta desafiante, ansiedad, dificultades del sueño, tics o rasgos del espectro autista. Cada una cambia el plan. Un niño con TDAH y ansiedad, por ejemplo, necesita que los sistemas de puntos no se conviertan en una fuente más de presión; uno con conducta desafiante necesita más peso en el trabajo con los padres.
Por eso la evaluación no se limita a confirmar el TDAH: revisa el resto del perfil. Y por eso el plan se revisa con el tiempo, porque lo que pesa a los siete años no es lo mismo que pesa a los doce, cuando llegan el bachillerato, más materias y más autonomía.
Cómo empezar
- Evaluación: si su hijo no tiene una evaluación reciente, el punto de partida es una evaluación de TDAH, que mide la atención y el resto del perfil, aporta al médico la base objetiva para el diagnóstico y revisa otras causas posibles —aprendizaje, ansiedad, sueño—. Precio cerrado: $670.000, con informe en 7 días.
- Plan: con los resultados se definen metas concretas en la casa y en el colegio, y el número y tipo de sesiones.
- Sesiones: por lo general semanales, por videollamada, alternando sesiones con el niño y con los padres. Si viven en el Eje Cafetero, también en el consultorio de Pereira.
- Revisión: se miden los avances con los padres y el docente, y se comparte con el médico tratante si lo desean.
El valor de la terapia se define después de la evaluación, según el plan, y se informa por escrito antes de empezar. Si la familia necesita además acompañamiento emocional, existe la psicoterapia infantil y para adolescentes, que se coordina con este trabajo.
Preguntas frecuentes
¿La terapia puede reemplazar la medicación?
Depende del caso, y esa decisión es del médico. En algunos niños con síntomas leves, o en preescolares, la intervención con padres y colegio puede ser suficiente al comienzo. En otros, la combinación de medicación y terapia es lo que mejor funciona. Lo que no recomendamos es suspender un medicamento por cuenta propia.
Mi hijo ya toma medicación. ¿Sirve igual la terapia?
Sí. La medicación puede ayudar a la atención y al control de impulsos, pero no enseña a organizarse, a estudiar ni a convivir mejor en casa. Esas habilidades se aprenden, y la terapia es donde se trabajan.
¿Los padres tienen que estar en las sesiones?
Sí, en buena parte de ellas. El entrenamiento a padres es uno de los componentes con más respaldo, y lo que ocurre en la casa entre sesión y sesión pesa más que la sesión misma.
¿Funciona por videollamada?
El trabajo con padres funciona muy bien por videollamada, y permite que participen ambos aunque trabajen en horarios distintos. Con el niño también, con buen equipo y un adulto cerca; si la pantalla lo dispersa demasiado, se acortan las sesiones y se da más peso al trabajo con la familia.
¿Cuánto dura la terapia?
No hay un número fijo. Se trabaja por metas y se revisan periódicamente. Con el tiempo las sesiones se espacian, y muchas familias vuelven en momentos clave, como el cambio a bachillerato.