Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Una evaluación de varias sesiones en una ciudad de distancias largas
Una evaluación neuropsicológica no se resuelve en una cita: lleva una entrevista, varias sesiones de pruebas y una devolución. En Bogotá, cada una de esas citas puede significar atravesar media ciudad, con el pico y placa, la lluvia de la tarde y un niño que sale del colegio cansado. Entre Suba y Kennedy, o entre Usme y Chapinero, el trayecto termina pesando más que la propia evaluación.
Por videollamada, el niño se evalúa en casa, a la hora del día en que rinde mejor, y papá y mamá pueden conectarse a la entrevista desde la oficina, cada uno desde donde esté. Para un adulto, significa no pedir tres o cuatro permisos en el trabajo. Solo hace falta un computador con cámara, buena conexión y un cuarto tranquilo.
Calendario A o B: cuándo conviene tener el informe
En Bogotá conviven los colegios oficiales y buena parte de los privados de calendario A, que arrancan en febrero, con muchos colegios bilingües y campestres de calendario B, que empiezan en agosto. El mejor momento para evaluar depende de eso: lo ideal es llegar con el informe antes de que el colegio construya o revise el PIAR y antes de las primeras evaluaciones del periodo, para que los ajustes funcionen desde el comienzo y no a mitad de año.
Si su hijo estudia en un colegio bilingüe, las pruebas se aplican en español, que suele ser su lengua dominante, y en la interpretación tenemos en cuenta cómo puede estar influyendo el segundo idioma en la lectura y la escritura.
Qué nos consultan desde Bogotá
Además de lo habitual en niños —atención e hiperactividad, lectura, lenguaje—, desde la capital llegan muchas consultas de adultos:
- Profesionales que sospechan un TDAH en la adultez después de años compensando con esfuerzo.
- Adultos que se preguntan por el autismo tras el diagnóstico de un hijo o de un familiar.
- Niños y adultos con posibles altas capacidades.
- Hijos preocupados por la memoria de un padre mayor, a veces repartidos entre varias ciudades, que se suman a la entrevista a distancia.
Con el colegio, la Secretaría de Educación y la EPS
El informe traduce los resultados en recomendaciones que el colegio puede llevar al PIAR, tanto en los colegios distritales, que siguen los lineamientos de la Secretaría de Educación del Distrito, como en los privados. Ante la EPS o el especialista —psiquiatra, neuropediatra, neurólogo—, aporta la medición objetiva sobre la que ellos formalizan el diagnóstico y deciden el tratamiento. Si quiere intentar primero la vía de su EPS, le explicamos cómo funciona en esta guía.
Precio cerrado: $670.000 COP (aprox. USD 200), con 4 sesiones de 1 hora (entrevista y pruebas), informe escrito y cita de entrega.
Si prefiere hacerla en persona
El consultorio está en Pereira, a un vuelo de menos de una hora desde El Dorado. Algunas familias bogotanas aprovechan un viaje al Eje Cafetero y escogen las 4 sesiones presenciales en días seguidos de la misma semana; si quiere combinar la videollamada con sesiones en persona, escríbanos por WhatsApp antes de agendar. Para la mayoría, sin embargo, la evaluación completa desde casa es lo más práctico.
Preguntas frecuentes desde Bogotá
¿Atienden en Suba, Kennedy, Usaquén, Bosa o cualquier otra localidad?
Sí, en las veinte localidades, incluida la zona rural. Al ser por videollamada, lo único que importa es tener buena conexión y un espacio sin interrupciones.
¿Hay horarios después del trabajo o del colegio?
Sí. Tenemos franjas de tarde para que los niños no pierdan clase y los adultos puedan conectarse al salir de la oficina, sin sumar un trayecto por la ciudad.
¿Y si vivo en Chía, Soacha o otro municipio de la Sabana?
¿El informe sirve para un colegio de calendario B?
Sí. Las recomendaciones valen para cualquier colegio; lo que cambia es el momento ideal para tenerlo, que en calendario B suele ser antes de agosto.

