Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Chía, entre la Sabana y la ciudad
Chía —cuyo nombre viene de la diosa muisca de la Luna— limita con el norte de Bogotá y en las últimas décadas se llenó de conjuntos, colegios campestres y familias que trabajan en la capital pero prefieren criar a sus hijos con más espacio. Eso trae una rutina muy particular: la jornada escolar en la Sabana, la oficina en Bogotá y, en medio, los trancones de la autopista Norte, la variante o la vía a Cota.
Encajar una evaluación de varias sesiones en esa agenda es difícil si hay que desplazarse. Por videollamada, el niño se conecta desde casa al volver del colegio y los papás participan desde donde estén, sin que nadie tenga que cruzar la Sabana.
Colegios campestres, bilingües y de calendario B
Muchos colegios de Chía y Cajicá son bilingües y siguen el calendario B, con el año escolar que empieza en agosto. Para ellos, lo ideal es tener el informe antes de que arranque el año o, como tarde, antes del primer periodo de evaluaciones, para que los ajustes queden en el PIAR o en el plan de apoyo del colegio desde el principio.
En estos colegios son frecuentes dos consultas que a primera vista parecen opuestas: el estudiante al que le cuesta concentrarse y organizarse —a veces un TDAH— y el que se aburre porque va muy por delante de su grupo, donde vale la pena evaluar altas capacidades. A veces las dos condiciones conviven en el mismo niño, y la evaluación ayuda a separarlas.
Universitarios: cuando la exigencia cambia de escala
Chía es también ciudad universitaria: la Universidad de La Sabana tiene su campus junto al Puente del Común, y a sus universidades llegan estudiantes de muchas regiones del país. No es raro que un TDAH o una dificultad de aprendizaje que pasó desapercibida en el colegio aparezca en los primeros semestres, cuando ya nadie organiza el tiempo del estudiante y la carga de lectura se multiplica.
Una evaluación de TDAH en adultos o de dislexia da una respuesta clara y un informe que el estudiante puede presentar a bienestar universitario para pedir ajustes, como más tiempo en los exámenes. Y si la inquietud es otra —por ejemplo, rasgos del espectro autista que empiezan a pesar en lo social—, también se puede evaluar.
El informe, la EPS y el precio
Ante la EPS o la medicina prepagada, el informe es la medición objetiva que el psiquiatra o el neurólogo usan para formalizar el diagnóstico y decidir el tratamiento; la evaluación no lo reemplaza, lo sustenta. El precio es cerrado: $670.000, con entrevista, pruebas, informe escrito y sesión de devolución.
Cuando el informe recomienda un acompañamiento posterior —por ejemplo, terapia para niños con TDAH o trabajo en funciones ejecutivas—, le orientamos sobre cómo hacerlo y si puede ser virtual. Y si prefiere hacer la evaluación en persona, el consultorio está en Pereira, a menos de una hora de vuelo desde El Dorado.
Preguntas frecuentes desde Chía
¿Atienden en Cajicá, Cota, Sopó, Tabio y Tenjo?
Sí. Al ser virtual, la evaluación llega igual a cualquier municipio de la Sabana Centro, sea casco urbano o vereda.
Estudio en una universidad de la Sabana. ¿Puedo pedir la evaluación yo mismo?
Sí, si es mayor de edad. En la entrevista puede participar un familiar que lo conozca desde niño, porque lo que recuerda de su infancia es muy valioso al evaluar un TDAH.
¿El informe sirve en un colegio bilingüe de calendario B?
Sí. Las pruebas se aplican en español y las recomendaciones valen para cualquier colegio; lo que cambia es el mejor momento para tenerlo, que suele ser antes de agosto.