Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:
Una capital pequeña en medio de la selva
Mitú está sobre la margen derecha del río Vaupés, cerca de la frontera con Brasil y a unos 600 kilómetros en línea aérea de Bogotá. No hay carretera hacia el interior: se entra y se sale en avión, o por río hacia las comunidades. Es una ciudad pequeña, donde conviven muchos pueblos indígenas (cubeo, tukano, desano y otros), cada uno con su lengua.
Para una familia de aquí, una evaluación neuropsicológica presencial en una ciudad grande supone vuelo, alojamiento y varios días fuera. Por eso la vía más natural es la videollamada, siempre que la conexión lo permita, y con la familia cerca del niño al principio y al final de cada sesión.
Lo que la videollamada puede y no puede hacer aquí
La conexión en Mitú es más limitada que en las ciudades del interior, y no queremos prometer lo que no depende de nosotros. Lo que sí sabemos es cómo trabajar con ella:
- Hacemos primero una llamada de prueba, corta, para ver cómo responde la señal.
- Hacemos pausas dentro de cada sesión y buscamos las horas en que la red está menos cargada.
- Si la conexión de la casa no alcanza, puede conectarse desde otro lugar con mejor señal, siempre que sea tranquilo y privado, o usar los datos del celular como respaldo.
- Si la familia va a viajar a Bogotá o a Villavicencio por otro motivo, se pueden agendar las sesiones para esos días.
Si una prueba cronometrada se interrumpe, se repite otro día. Y si el caso exige pruebas presenciales, se lo decimos antes de empezar.
Lengua materna y pruebas en español
En el Vaupés no es raro que un niño crezca oyendo más de una lengua indígena y aprenda el español en la escuela. Las pruebas neuropsicológicas están estandarizadas con hablantes de español, y eso obliga a interpretar con mucho cuidado: una dificultad en una tarea verbal puede venir de la lengua y no de un problema de aprendizaje.
En la primera sesión preguntamos qué lenguas habla el niño, con quién y desde cuándo, y el informe dice con claridad qué se puede concluir y qué no. Si lo que la familia necesita es sobre todo orientación, le explicamos cómo apoyarlo en casa y en la escuela; vea orientación a familias y la evaluación infantil.
Para qué sirve el informe
En el colegio, el informe le da al docente la información para construir el PIAR con ajustes que se puedan aplicar en el aula. Ante la EPS, aporta la medición objetiva en la que el médico especialista apoya el diagnóstico, y evita repetir pasos si la remisión termina siendo fuera del departamento. También es útil en adultos: quien nota cambios de memoria o de concentración, o la familia de un adulto mayor que empezó a olvidar, puede empezar por una evaluación de memoria por videollamada. Precio cerrado: $670.000 COP (aprox. USD 200), con 3 sesiones de evaluación de 50 minutos, informe escrito y sesión de entrega de resultados.
Preguntas frecuentes desde Mitú
¿Qué pasa si la señal se cae varias veces durante una sesión?
Paramos y seguimos otro día. Preferimos alargar el proceso a dar por bueno un resultado afectado por los cortes.
¿Puedo conectarme desde un lugar distinto a mi casa?
Sí, si es tranquilo, privado y tiene mejor señal: la casa de un familiar o un espacio donde nadie interrumpa durante la hora de la sesión.
Si hace falta una parte presencial, ¿dónde sería?
En el consultorio de Pereira, al que se llega con vuelo y conexión en Bogotá. Allí puede tomar varias de las 3 sesiones de evaluación, de 50 minutos, el mismo día, una tras otra, para que el viaje sea corto. La cita presencial se agenda por WhatsApp, y por ahí mismo coordinamos si quiere la primera sesión y la de entrega de resultados por videollamada.


