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Guía · familias y colegio

Bajo rendimiento escolar: guía para padres

Las notas bajan, llegan las citaciones y en la casa todos están cansados de pelear por las tareas. Antes de pensar en pereza, falta de disciplina o un castigo, vale la pena revisar con orden qué puede estar pasando.

  • Causas posiblesatención, aprendizaje, emociones, sentidos, sueño
  • Qué revisar primerolo sencillo antes que lo complejo
  • Cuándo evaluary qué aporta el informe

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Escrito y revisado por Dr. Esteban Giraldo Casas, neuropsicólogo clínicoÚltima revisión:

Un síntoma, muchas causas posibles

El bajo rendimiento escolar no es un diagnóstico: es una señal de que algo no está funcionando. Puede deberse al niño, al entorno o a la combinación de ambos. Dos estudiantes con las mismas notas pueden tener problemas completamente distintos, y por eso la misma solución —más horas de tareas, un profesor particular, quitarle el celular— funciona en unos y en otros no.

Conviene fijarse en cómo bajó el rendimiento:

  • ¿Siempre le ha costado o empezó de repente? Una dificultad que viene desde los primeros años apunta más a algo del desarrollo; un bajón brusco, a algo que cambió en su vida.
  • ¿En todas las materias o en algunas? Si solo falla en lenguaje o en matemáticas, piense en una dificultad específica; si falla en todo, en atención, emociones, sueño o motivación.
  • ¿Qué dicen los docentes? "Se distrae", "no termina", "no entiende", "no participa" o "está triste" orientan hacia causas diferentes.

Las causas más frecuentes

ÁreaSeñales que orientanDónde leer más
AtenciónSe distrae, olvida tareas, pierde útiles, errores por descuido, no termina a tiempo.TDAH y funciones ejecutivas
AprendizajeLee muy despacio o con errores, no automatiza las tablas, letra ilegible, ortografía muy pobre.Dislexia, discalculia, disgrafía
LenguajeLe cuesta entender instrucciones largas, explicar ideas o comprender lo que lee aunque lea bien.Lenguaje
EmocionalTristeza, irritabilidad, miedo al colegio, dolores antes de clase, cambios tras una separación o un duelo, posible acoso escolar.Psicoterapia infantil y adolescente
Visión y audiciónSe acerca mucho al cuaderno, entrecierra los ojos, copia mal del tablero, pide que le repitan, sube el volumen.Optometría u oftalmología; audiología
SueñoLe cuesta levantarse, se duerme en clase, ronca, se acuesta tarde con pantallas.Pediatra o médico general
Capacidad intelectualDificultad general y persistente en casi todas las áreas, o al contrario, aburrimiento por ir muy por delante.Discapacidad intelectual y altas capacidades

Es frecuente que haya más de una causa a la vez: un niño con dislexia que, tras años de fracaso, ha desarrollado ansiedad; o uno con TDAH que además duerme poco.

Qué revisar primero

Hay revisiones sencillas y baratas que conviene hacer antes de pensar en una evaluación completa:

  1. Visión: un examen con optometría u oftalmología. Un problema visual no corregido puede parecer desatención o dificultad para leer.
  2. Audición: si hay sospecha, pida al pediatra una valoración. Las otitis repetidas en los primeros años pueden haber dejado huella.
  3. Sueño: ¿cuántas horas duerme de verdad? ¿Hay pantallas en el cuarto por la noche? ¿Ronca o respira por la boca? El sueño insuficiente afecta la atención y la memoria de forma muy parecida a un TDAH.
  4. Salud general: un control con el pediatra para descartar problemas médicos que causen cansancio.
  5. Cambios en su vida: mudanza, separación, un nuevo hermano, un duelo, un cambio de colegio, conflictos con compañeros. Hable con él o ella con calma y pregunte también en el colegio.
  6. El contexto del estudio: ¿tiene un lugar y un horario para las tareas? ¿Las hace con el celular al lado?

Cuándo pedir una evaluación neuropsicológica

Conviene evaluar cuando, descartado lo anterior, las dificultades persisten; cuando vienen desde los primeros años; cuando el colegio o los padres notan un patrón (siempre la lectura, siempre la atención); o cuando hay una diferencia llamativa entre lo inteligente que parece el niño y lo que rinde.

Una evaluación neuropsicológica infantil mide la atención, la memoria, el lenguaje, las funciones ejecutivas, la lectura, la escritura y el cálculo, y recoge información de padres y docentes. No se limita a decir "tiene" o "no tiene" algo: muestra el perfil de fortalezas y dificultades, y de él salen recomendaciones para la casa y el colegio.

La evaluación puede hacerse por videollamada desde cualquier ciudad o en el consultorio de Pereira. Precio cerrado: $670.000, con informe escrito en 7 días y sesión de devolución.

En la adolescencia

En bachillerato, el bajo rendimiento tiene a veces causas propias de la edad. Aumentan las materias y la exigencia de organización, y algunos estudiantes que compensaban una dificultad de atención o de lectura en primaria dejan de lograrlo. También pesan más los cambios de ánimo, la presión del grupo, las relaciones de pareja, el uso nocturno del celular que recorta el sueño y, en algunos casos, el consumo de alcohol u otras sustancias.

Con un adolescente, la conversación importa tanto como la evaluación: pregúntele qué cree que está pasando antes de dar su propia explicación. Muchas veces sabe perfectamente dónde está el problema, pero no ha encontrado cómo decirlo.

Mientras tanto, en casa

  • Baje la tensión: las peleas diarias por las tareas empeoran todo. Acuerde un horario fijo, corto y con pausas.
  • Separe al hijo de las notas: que sepa que su valor no depende del boletín. Reconozca el esfuerzo, no solo el resultado.
  • Hable con los docentes sin ponerse a la defensiva; ellos ven comportamientos que usted no ve en casa.
  • Cuide el sueño: horario estable y pantallas fuera del cuarto por la noche.
  • Evite los castigos largos como única respuesta: si la causa es una dificultad real, el castigo no la resuelve y sí daña la relación.

El colegio: ajustes y PIAR

Si la evaluación muestra una dificultad concreta, el informe incluye recomendaciones para el aula: dónde sentarlo, cómo darle las instrucciones, qué ajustes hacer en las evaluaciones. Cuando el estudiante tiene una discapacidad o una condición que lo amerita, el colegio debe construir el PIAR según el Decreto 1421 de 2017.

Si el año escolar ya va avanzado, no espere a la última entrega de notas: en calendario A el cierre llega a fin de año, y en calendario B a mitad de año. Consultar con tiempo permite hacer ajustes antes de que se decida si el estudiante aprueba.

Después de la evaluación, según lo que se encuentre, puede ser útil una intervención en el aprendizaje, una terapia para el TDAH o psicoterapia.

Preguntas frecuentes

¿Mi hijo es perezoso o tiene un problema?

La "pereza" casi nunca es la explicación completa. Un niño que evita las tareas muchas veces lo hace porque le cuestan mucho más que a los demás, o porque ya se siente incapaz. Vale la pena descartar causas antes de concluir que es falta de voluntad.

¿Un profesor particular soluciona el problema?

Puede ayudar si el problema es un vacío de contenidos o falta de hábito. Si la causa es una dificultad de atención, de lectura o emocional, el refuerzo por sí solo suele quedarse corto.

¿A qué edad conviene evaluar?

No hay que esperar a que repita un año. Si en los primeros grados de primaria hay dificultades persistentes para aprender a leer, escribir o calcular, o para sostener la atención, ya tiene sentido consultar. La evaluación puede hacerse desde los 2 años para otros motivos del desarrollo.

Siempre fue buen estudiante y bajó de repente. ¿Qué puede ser?

Un cambio brusco apunta primero a algo que cambió en su vida: una situación familiar, un problema con compañeros o acoso, tristeza, sueño o consumo de sustancias en adolescentes. Converse con él o ella y con el colegio. Si hay signos emocionales, la psicoterapia puede ser el primer paso.

¿La EPS cubre la evaluación?

Depende de la EPS y del caso. En esta guía explicamos cómo solicitarla y cuándo las familias eligen la vía particular.

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